10 PREGUNTAS ANTES DE ABRIR LA BOCA por Silvia Solana

10 preguntas antes de abrir la boca

A veces hablamos más de la cuenta, no medimos el impacto que pueden tener nuestras palabras en los demás, sobre todo en nuestros seres queridos. Generalmente cuando alguien nos aprecia o admira, cualquier cosa que le digamos va a tener más peso y valor para ellos. A veces creemos que tenemos el derecho de opinar en la vida de los demás. ¿Lo tenemos? En líneas generales NO, no des tu opinión si no te la han solicitado, pues cada quien tiene la libertad y autonomía para vivir su vida como quiera y decidir su propio destino a través de las decisiones que toma. Cuando damos opiniones o consejos no requeridos estamos invadiendo la autonomía, esencia y libertad de la persona que lo recibe y le puede molestar, desagradar y quizás se alejará de nosotros. Casi siempre estas cosas que opinamos están cargadas de una subjetividad inmensa, opinamos según nuestro criterio, crianza, traumas, carencias; esto suena terrible y lo es, porque evidentemente lo hacemos desde el amor y pensamos que estamos haciendo lo mejor o que dar esa opinión es valida porque “es verdad”, “tenemos la razón”, ya pasamos por esa situación o porque somos mayor en edad o jerarquía. A veces creemos que por ser nuestro hijo, hermana, tía, padre, etc., tenemos ese derecho por estar actuando desde la bondad de nuestros corazones. Y sí puede haber amor o buenas intenciones, pero igualmente no estamos libres de subjetividad y de estar mirando esa situación con nuestros propios “anteojos”, muchas veces proyectando nuestros deseos, frustraciones, etc. ¿Y entonces? ¿No se le puede decir nada a nadie? Hay ocasiones en donde la importancia o grado de relación da cierto derecho a dar una opinión no solicitada a otra persona. A veces observamos a una amiga querida, un colega muy cercano o un familiar, llevar a cabo una conducta que nos parece equivocada o un patrón nocivo, que le hace daño o nos hace daño a nosotros o al entorno; en esos casos, puede ser prudente hablar, lo más importante es que esa relación sea realmente importante y que te importe tanto la persona como para que valga la pena si llega a molestarse contigo por tu opinión. A veces es sólo diferencia de opiniones, y hay que convivir, tolerar, negociar; pero a veces es un tema ético y a veces la vida de otros se ve afectada. Sobre todas las cosas, lo más crucial es hablar desde el amor y libre de emociones negativas, en especial, libre de ira y resentimiento, no reclamar ni ofender al otro, simplemente exponer la situación, los hechos observados y los sentimientos propios, ya sea que la situación me afecte directamente a mí o no. Es vital tener conversaciones sin el furor de la emoción, una vez la hayamos regulado. Incluso a veces vemos que no es tan grave o que tu también te equivocas y hasta eres corresponsable. La carga emocional tiene muchísimo peso en una interacción, influye en el “cómo” se dicen las cosas y determinan la aceptación y disposición del otro. Esto es mucho mas fácil escribirlo en estas líneas que hacerlo, por supuesto. Te dejo 10 preguntas que puedes hacerte antes de expresar una opinión a otro.

  1. ¿Te han pedido tu opinión?
  2. ¿Le has ofrecido tu opinión o le has pedido permiso para darla?
  3. ¿Es realmente indispensable dar esa opinión, mediste las consecuencias?
  4. ¿Es realmente valiosa para la vida del otro?
  5. ¿Afecta mi relación con ella, su relación con otros o alguna dinámica?
  6. ¿Estás dispuesto a sacrificar la relación si le incomoda o molesta?
  7. ¿Lo que vas a decir es sólo tu opinión o la de un grupo, y hay pruebas?
  8. ¿Cuál es tu carga emocional?
  9. ¿Te has mirado a ti mismo antes?
  10. ¿Qué te hace pensar que tienes la razón y que el otro se equivoca?

Me encantaría saber tu opinión, déjame tus comentarios abajo. Mis redes @SilviaSolana, mi web y mi blog www.silviasolana.com